jueves, 8 de marzo de 2012


Jorge Beltrán sucesos@eldiariodehoy.com

Miércoles, 7 de marzo de 2012

La vida de Jorge Alberto Amaya cambió de súbito el pasado 20 de febrero, cuando su única hija, Norma Lissette Amaya, de 13 años, desapareció al salir de la escuela pública del cantón La Lima, en el municipio de Huizúcar. Lleva 18 días viviendo un infierno.

Nueve de esos días los pasó buscando a la adolescente entre los cafetales que dominan el paisaje rural de Huizúcar y Nuevo Cuscatlán. Ahora lleva ocho días esperando que le devuelvan los restos que hallaron casi devorados por completo por animales, nueve días después de que Norma desapareció.

Aquel lunes llegó como cualquier otro. En la mañana fue a encaminar a su hija que estudiaba Séptimo Grado. Llegó muy cerca de la escuela y regresó a lidiar con sus tareas agrícolas en el caserío El Barredero del cantón El Cajón, siempre en Huizúcar.


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